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LA BIBLIOTECA NACIONAL
Fruto del pensamiento ilustrado |
Carta del Mariscal Andrés de Santa Cruz, al presidente de la República,
A. J. de Sucre. |
Una carta manuscrita que se custodia en la Biblioteca Nacional dirigida
por el prefecto de Chuquisaca, Mariscal A. de Santa Cruz, al presidente
de la República, A. J. de Sucre, del 23.VII.1825, reza: Para el establecimiento
de la Biblioteca pública en esta capital, he buscado un sujeto que
por sus luces, patriotismo y amor al país, pueda consagrarse a tan
interesante fin, y hallándole en el Señor Prebendado Dr. Dn.
Agustín Fernández de Córdoba, le he nombrado Director
y primer Bibliotecario, creando además tres oficiales para que la
sirvan, cuyas dotaciones pienso hacer pesar sobre los cinco curatos de la
población proporcionalmente a sus rentas. Yo recibiré un honor
si V.E. quiere aprobar mis disposiciones. Un hito importante en la creación
de la Biblioteca Nacional. |
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Libro que perteneció al convento de San Felipe Neri |
Los primeros libros de la Biblioteca Nacional |
El lote de fundación con que se inició la Biblioteca
Pública de Chuquisaca, después Biblioteca Nacional, estuvo
constituido por los libros incautados a los conventos de La Plata (29.V.1826)
dentro de un amplio programa de reforma educativa impulsado por el Presidente
Antonio José de Sucre. Estas bibliotecas conventuales, formadas
a partir de los primeros días de la colonización y alimentadas
durante todo el período hispánico, contaban con frondosos
acervos bibliográficos de las más diversas materias que
los sacerdotes se preocupaban de allegar con el mismo ritmo que se publicaban
en Europa.
A estos primeros libros se fueron sumando otros, como los encargados en
1826 por el Presidente A. J. de Sucre a la ciudad de Buenos Aires, importante
mercado librero de América desde la segunda década del siglo
XVIII.
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En 1836, el Ministro Plenipotenciario en Francia, Casimiro Olañeta,
envió otro lote de obras adquiridas en ese país. No cabe duda
que ese año constituye un nuevo jalonamiento para la Biblioteca,
pues, según su director, Moisés Santiváñez,
antes de aquella fecha los libros conseguidos de los conventos “estaban
deteriorándose en una casa particular”. Entre quienes apoyaron
esta iniciativa de 1836 se encuentra José Mariano Serrano, prefecto
del Departamento, quien “hizo arreglar e inventariar la Biblioteca
pagando de su peculio cien pesos al eminente patriota doctor Angel Mariano
Toro.” Tiempo después, Manuel Sánchez de Velasco,
ocupando el mismo cargo (1838), recogió del vecindario 692 pesos
que los destinó a la refacción de un local en el Palacio
Legislativo (hoy Casa de la Libertad) y a la compra de estanterías.
La Biblioteca fue puesta al servicio público en mayo de 1838, bajo
la vigilancia del Casimiro Corro y poco después fue nombrado su
primer director Manuel Martín Santa Cruz.
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“Pertinet ad bibliothecam S.ti Dominici de la Plata”.
Marca de fuego del convento de Santo Domingo de La Plata
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Vista de la Catedral de Sucre desde una de las terrazas del ABNB |
El presidente de la República Andrés de Santa Cruz, perenne protector no sólo de la Biblioteca Pública de Chuquisaca sino de otras bibliotecas municipales creadas en el país, emitió un Decreto Supremo en 1838 dirigido a los impresores para que aquéllas engrosen su patrimonio bibliográfico con la entrega de un ejemplar de los folletos, periódicos, libros y otros papeles que se publiquen, de modo similar al sistema de Depósito Legal que conocemos en la actualidad.
La Biblioteca Nacional tiene las funciones de recibir por Depósito Legal y de adquirir (mediante compra, canje y donación) para conservar, procesar, servir y difundir los impresos bolivianos o aquellos extranjeros de interés para Bolivia, y, a partir de 2003, tiene bajo su responsabilidad la publicación de la Bibliografía Boliviana, que el meritorio librero y bibliógrafo Werner Guttentag tomó a su cargo entre 1962 y 2002.
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